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viernes, 13 de mayo de 2011

Entre Ayer y Hoy.

Cuando era una mujer vieja apostaba en ruletas masculinas
 jugaba con mi cabello al costado de tu hombro
 sonreía mirándote fijo y escapaba
 sabiendo que llegarías y caerías una y otra vez.

Ayer que tejí como una araña mi propia camisa de fuerza
 y enfrente al dolor -si es que a eso alguien alguna vez le quiso llamar dolor-
aprendí como en realidad Perseo nunca engaño a medusa.

Ahora que soy joven te miro a ti –casi extraño-
 y me sonrojo, nos veo tomados de la mano en los paraderos
te beso de forma tímida, y mi pregunto si te gustó mi beso insulso e inexperto.

Hoy que además de ti dejé el cigarrillo
 supe que para siempre era demasiado tiempo
 que en el infierno hace mucho frío
y que no son lo único que debería dejar.

Ahora que soy un príncipe valiente, un guerrero romano
y voy a tomar el destino del mundo mi espada;
he comprendido por que esperé que tomaras mi mano.

Hoy que soy la viuda que ha florecido
y tu cadáver frío ya ha sido arratonado
 me di cuenta de la diferencia: A ti no te va quedando más que marchitar y caer.

Ahora que soy un gran pastor con mis ovejas
y tengo la fe de tu boca en mi boca.
Hoy que soy todo lo que fui y más
 me conformo con apoyarme en tu pecho
 y creer que en este minuto donde el mío se apreta
 sólo es el otoño botando hojas … como todo otoño.

En este minuto donde sin querer mis palabras quedan sueltas
 quiero confesar la tormenta de mi risa:
Cuando el amor nos gritó en nuestras narices que no era propio
 yo me hice la sorda, y quedé completamente muda.

jueves, 23 de abril de 2009

A mi misma

Sorprenderse a si misma es una de las cosas más lindas que existen, cuando uno logra tomar conciencia de ello – Le dije a mi querida amiga-

Por ello, Cristina Linnet: te aviso que es hora de sorprendernos. Es hora de realmente aceptar las cosas, y no a través de la resignación, sino por el verdadero sentido de la comprensión.

Esta noche será la última que llore por ti. Mañana despertaré, ya con más color; Decidida a florecer. Y sorprenderé a mi reflejo, lo prometo, cueste lo que cueste, ya no apareceré solo en fotos blanco y negro, ahora esta sonrisa no te la saca nadie Cristina.
Sorprenderse a si misma... tal como lo hizo mi amiga querida.