Mostrando entradas con la etiqueta Padre tuierto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Padre tuierto. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de abril de 2012

Carta a un casi abuelo que huyó.

Soy un rompecabezas sin algunas piezas: No conocí a ninguno de mis abuelos, ni a más de la mitad de mis pocos tíos.

No tengo abuelos, aunque mis padres sí tengan padres. Mi madre tuvo un padre y una madre; mi padre tuvo un padre que huyo en cuanto el nació dejando a su madre perdida en las cuatro paredes de su casa. De él no sé absolutamente nada, de él no se habla en esta casa, sólo vi por casualidad de la vida en una foto, y el parecido que teníamos en los ojos me hizo creer que incluso le podría haber tenido afecto. Siempre quise encontrar al padre de mi padre.

Hoy con la impotencia del diagnóstico inevitable de mi hermana mayor, yo quiero encontrar al padre de mi padre, a ese muerto -quizás en dónde, quizás de qué-, y gritarle que lo único que nos dejó fue un apellido poco agraciado, las heridas del niño que fue mi padre, y la enfermedad de mi hermana. Necesito contarle que la única persona de su descendencia accidentada que no lo repelía a pesar de sus cobardías, ahora lo odia. Por eso le escribo; por que si los fantasmas existen yo ahora estoy penando a uno. Antes quería encontrarte para saber el pasado de mi pasado, entender razones, y matar la curiosidad de un hombre que no existió en mi vida más que como una sombra tabú en la mesa de los domingos; ahora sólo quiero encontrar tu tumba para gritarte a la calaca tu maldita ausencia ruidosa, quiero condenarte por los males de quienes amo. Quiero volver a matarte por herir mi presente, por no existir en mi vida más que para anunciar la muerte. Quiero devolverte estos ojos tristes e incompletos que me heredaste, cerrar el trato, y que le devuelvas la salud a mi hermana; lo demás puedes llevártelo contigo y a ti con ello.

sábado, 1 de agosto de 2009

Padre Tuerto.


Dios todo poderoso, que ves todos nuestros actos:
La iglesia parece haberte dejado tuerto,
con sus grandes torres, cruces, campanales y rimas.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre…

¿Cómo no ves a tu lazarillo esquizofrénico?
¿Cómo no sanas a tu rebaño enfermo?

…Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo…

De sotanas negras se visten,
y de blanco para los domingos y las fiestas los muy frescos,
con copas de oro, llenas del mejor vino, brindan,y rezan por los pobres.

… Danos hoy, el pan de cada día…

En una mesa, con entrada, fondo, postre,
la limosna del ingenuo, y la cuota del ticket de entrada al cielo,
de ese pecador con billetera gruesa.
Hablan con los poderosos, para ser más poderosos.
Y suben a las palestras, para condenar a la prostituta, el condón y el juego.
-Sobajeando en un pequeño cuarto, a una ovejita de tu rebaño.-

…Y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden…

Quizás por eso no ves nada.
Cerraste tu buen ojo,por que es más feliz quien no ve;
y eso tú lo sabes bien Señor.

…No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, amén.