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sábado, 11 de diciembre de 2010

Razón del sin querer.

No sé cómo explicarte
esto de lo que no tienes culpa.
Más yo no estoy lista para caer otra vez
de rodillas ante la misma vida.

Ya antes me enredé por las ramas
como chincolita traviesa
que vuela sin desconfianza
aunque sepa que el águila anda despierta.
Ya me enredé con el hilo
del volantín que elevaba un niño
Y bajé la mirada
de la pura pena que me embargó con mis alitas rotas.

No sé cómo explicarte que si no te grito;
es porque no quiero quedar sorda.
Que si no me derrito;
es porque me puse unos dos de menta con hielo.
Que si no dibujo corazones;
es porque me limé las uñas.
Que no es que no lo esté intentando
no es que no me guste oír tu voz
es sólo que hoy perdí mis pasos.
Perdí la coreografía de la danza
y casi no me entero cuando era la entrada.
Quiero buscarte, pero estoy ciega.

Y en eso estamos: Un tuerto tratando de guiar a una ciega en un mundo de daltónicos.

viernes, 21 de agosto de 2009

Hoy no escribiré de amores.

Hoy no escribiré de amores;
Hay gente que está pasando hambre.
Ya no anhelaré tus besos;
He visto gente morir de frío.

Ya no quiero hablar más de amor (De tu maldito amor).
Quiero hablar del trabajador, la prostituta, el suicida, el ladrón, el hijo y del atropellado.
Tengo mi mente, mis letras y mi voz. No necesito nada más.
El tema en mi vida no sólo eres tú; Despierta amor.
Que abrazo por un segundo la conciencia, esperando que me bese el conocimiento y la cordura, sin perder mi demencia innata.

Y es que veo gente estudiando para explotar, para matar y acallar masas. Y me da rabia.
Veo aulas llenas de pericos repitiendo las frases de tipos que odiaron mucho. Y me da susto.
Y es que me formé en una cola de una hora para recibir una aspirina. Y pienso en aquel que espera seis.
Vi a estúpidos apuntar a personas por su piel oscura, hacer la cruz a un hombre que le toma la mano a otro, y escupir a una mujer que decidió no tener día de la madre. Y no comprendo.
Leo periódicos censurados y extremadamente guiados, silenciando “Realidades incómodas”. Y no me dan ganas seguir leyendo.

Y no puedo evitar sentir, no puedo evitar escribir.
Y no quiero llegar a la indolencia amor, eso si que no quiero.
Y es que no soporto a tantas nenas odiando por que sus zapatos no son rosa pastel; por que el mundo se queda sin fe.
Por lo menos tengo mi voz, mi mente y mis letras. Que sé que es lo único que no me podrán quitar, ni tú amor, ni tú, ni nadie.

Esta mañana he visto la miseria, y no quiero dejar de sentir, y no quiero desviar los ojos.
Esta mañana ya elegí seguir viéndola a la cara, sin pagar mi humanidad por ello.