cerveza de mañana,
y mi arete azul perdido entre tus sábanas.
Tu pasión hecha un flash,
mi calor asaltado de un beso entre noche y madrugada,
con nuestros sentimientos y amor;
guardados con candado,

a salvo de nuestras guerras propias.
Entrando el éxtasis a la victoria,
y las cursilerías al anonimato.
Tranquilos.
Por que sabemos que no seremos primera persona plural,
y eso no nos deja mal.